La creadora del Taller La Nueva Semilla de Mercedes, falleció en las últimas horas. Felicita Fernández Inciarte, dedicó gran parte de su vida a llevar adelante esta obra de amor y entrega desinteresada.
Semanario Paiubre el 3 de julio del año 2009 a través del Suplemento Especial por el 179º Aniversario de Mercedes, contó la historia del Taller La Nueva Semilla.
Nota publicada en el año 2009
Un rincón para los niños
Muchos mercedeños conocen la labor de la directora, creadora, guía y responsable del prestigioso taller que brinda educación, y alberga a muchos niños en sus rincones, dándoles contención, amor y adecuándolos para vivir en la comunidad, enseñándoles las normas básicas de higiene, modales, y respeto.
Características
Funciona en la casa particular de Felicita Fernández Inciarte, en Fray Luis Beltrán 644, quien dedicó gran parte de su vida a llevar adelante esta obra de amor y entrega desinteresada.
En el año 1992, precisamente el 16 de marzo, se decide Felicita a contener en su casa, a los chicos carenciados cuyas madres trabajan fuera de casa y no tienen con quién dejar sus hijos.
Su labor diaria empieza antes de las 7 de la mañana, ya que hay madres que entran muy temprano a su trabajo y llevan a sus chicos allí. Desayunan, hacen sus tareas, juegan, almuerzan y los que están en edad escolar asisten a contraturno a la escuela.
Recuerda a muchos de sus "hijos" del corazón, como ella los llama, que ya son hombres y mujeres de bien, egresados de UPM, de Normal y del Agrotécnico.
Las enseñanzas inculcadas florecen en dedicación al estudio, nombrando a quienes cursan en el IFD como Cinthia Cap Herrera, y Jorgelina Montenegro, por nombrar algunas.
Pero Felicita, antes de tener este hogar, fue maestra, jubilándose en ese cargo en la vecina localidad de Solari, por ello, recuerda cariñosamente a sus "alumnos de antes" que la visitan llevándole obsequios para los "alumnos de hoy".
Sostenimiento
No reciben ningún subsidio en este momento, ni provincial, ni municipal. El Municipio les otorga ayuda de materiales, dinero o trabajos cuando se le requiere, como el pago de agua y luz. Cuando ocurrió el incendio intencional en el taller, donde se quemaron ropas y enseres, la Municipalidad de nuestra ciudad le otorgó 6 meses de ayuda financiera que les permitió enfrentar ese período de estrecheces.
Cómo solventan sus gastos?
Con beneficios que hacen de distinto tipo, venta de pollos, o de empanadas, pero más de la ropa que está en sus roperos. También venden botellas de vidrio, de plástico, cartones, diarios, todo donado por la gente del pueblo y algunos benefactores de otras localidades que ven esta obra y la apoyan con su aporte.
Nombra a Santa Clara y Yuquerí, a Vidal Jaime, a Sánchez Elías, pero hay muchos más que en este momento no vienen a su memoria.
Mucha gente se acerca a ofrecerle su aporte, y en ocasión del incendio, recibió innumerables donaciones como por ejemplo 4 màquinas de coser, cómodos bancos y mesas donadas por Mirta Cemborain, heladera, etc.sillas y mesas de parte de Elsa Sánchez, anaqueles etc
Quiénes trabajan
Seis jóvenes están en el taller a cargo de los chicos y se desempeñan en todos los sectores: Claudia Elías, Margarita Aguirre, Alicia Farquharson, Rosita Franco de Zárate, María y Antonia Barboza.
Tienen talleres de costura, de cocina, allí elaboran fideos para el comedor, pan, y en una época hacían facturas. Tienen un horno que fue construído por Tiny Della Rosa, gran colaborador del taller y que siempre los ayuda.
Ya tienen terminado el gran salón que estará dedicado a la carpintería.
Posee veredas hechas de piedra, caminitos internos, todo prolijamente limpio y cuidado y plantas por doquier.
Se bebe en el ambiente un espíritu de servicio, un ámbito de calor de hogar que tanta falta hace a nuestros niños cuyas madres deben salir a trabajar para ganar el sustento diario. Allí están protegidos, educados, cuidados, aprendiendo hábitos básicos de higiene personal, como lavarse los dientes, sentarse a la mesa con la silla arrimada, tomar los cubiertos de manera correcta, ir al baño y lavarse las manos, enseñándoles a usar el mingitorio, cosas tan sencillas pero a las que no tiene acceso en la casa y nadie les enseña como a los demás chicos cuyas madres están en su casa atendiéndolos. Una obra que redunda en beneficio de la niñez que en muchos casos está desprotegida o mal atendida.
Este es un lugar donde se puede observar el amor al prójimo en toda su potencia.
Sus inicios
Este lugar que hoy ocupan, ampliado, refaccionado, pertenecía en un principio a la abuela y a la tía de Felicita. Luego, con el tiempo, se constituyó en apoderado, Julián González, a quien heredó Mercedes González, y fue a ella a quien compró la casa y el sitio. Fue adecuando a medida que requerían las necesidades, y la presencia de hasta 140 chicos que asistían regularmente en un tiempo.
Con qué medios
Había tenido un terreno, que vendió, y que heredara de su familia, juntó sus ahorros, sus aguinaldos, su sueldo de jubilada y donaciones y enfrentó el precio de la casa con esperanza y fe.
El Banco BERSA le otorgó el préstamo de 3000 pesos que le faltaban para pagar esa compra. Además, las madres se comprometieron a hacer beneficios para cubrir las necesidades del taller. Se desprendió de su auto, un citroen cuyo importe volcó a su obra.
Hasta el año 2000 trabajó sola, hasta que Rosita Centurión y Marta Robson, allegadas a su obra, le dieron la idea de constituír una cooperadora para que así el aporte sea mensual y se hizo; desde entonces cuenta con socios que al día de hoy son más de 80 y cuyas cuotas van desde $ 2 pesos hasta $ 50.
Cómo nació
Cuando Felicita trabajaba en la Guardería Maternal que albergaba a los chicos hasta 6 años, pensó en darle una opción a aquellos chicos que quedaban como en la calle, ya que a partir de los 6 años, debían insertarse en el sistema escolar. No pensó mucho y los trajo a su casa, eran 8 en un principio.
Así fue creciendo y se llenó de ideas de cómo proteger, educar y enseñar a chicos cuyas madres, no podían contenerlos en el hogar.
Con el correr del tiempo, se crean distintas secciones, por la necesidad de darles una ocupación, enseñarles un oficio y además inculcar en ellos el deseo de ser útiles, para insertarlos en la sociedad y que puedan ser personas de bien. En este " su hogar" tienen un tiempo para jugar, para estudiar, para aprender tejido, costura, computación, carpintería, cocina, huerta, lectura, corte y confección, promoción humana, entre otros. También ofrecen a las madres charlas sobre salud reproductiva, enfermedades ocasionales y cómo prevenirlas.
Ya pasó el mal momento en el que le quemaran su hogar de niños, su taller, un fatídico 11 de abril del 2008. Sin guardar rencor hacia quienes lo hicieron o instigaron Felicita sigue su obra y elabora proyectos, y cosecha logros, viendo la carita sonriente de muchos niños que, esperanzados, asisten a esa casa que les brinda un lugar y les da cobijo y cariño diariamente.
· Comisión
La Comisión que rige los destinos del Taller está compuesta por Felisa Fernández Inciarte, Mabel Mambrin de Cardozo, Susana Roldán, Marta Somma, Rosa Centurión, Aída Domínguez, Ofelia Medina, Francisco Porta, José Niveyro, Javier Villamil.
A esta gente que componen la columna vertebral del Taller, se suman los padrinos de la Entidad que son: Ulises Delfor Manzanelli y su esposa, Ana María Maggiora.
· Ciudadana Ejemplar
El Concejo Deliberante de nuestra ciudad la distinguió por su labor en bien de los niños y se le entregó tal Distinción mediante Declaración el 7 de octubre de 1998.