Internacional, Sunday 22 de February de 2026

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, fundador y líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación, marca el fin de una generación de capos históricos y redefine el escenario del crimen organizado en México, en medio de la presión ejercida por Donald Trump contra los cárteles mexicanos.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, durante un enfrentamiento con fuerzas militares, pone fin a la trayectoria de uno de los narcotraficantes más poderosos y buscados de México. Su caída representa un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico, en un contexto de creciente presión internacional, particularmente desde Estados Unidos.

Según la experta en narcotráfico Deborah Bonello, editora en jefe de Insight Crime, la muerte de “El Mencho” simboliza el cierre de una generación de jefes criminales que dominaron el panorama del narcotráfico durante las últimas décadas. Bonello sostuvo que su eliminación se produjo en un momento de fuerte presión política por parte de la administración de Donald Trump, que llegó a señalar a los cárteles mexicanos como responsables del aumento de las sobredosis por opioides sintéticos en territorio estadounidense e impulsó su designación como organizaciones terroristas extranjeras.

Al momento de su muerte, “El Mencho” era considerado uno de los últimos capos de la vieja guardia, junto a Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, e Ismael Zambada García, conocido como “El Mayo”, ambos encarcelados en Estados Unidos. Sobre Oseguera Cervantes pesaba una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura.

Nacido el 17 de julio de 1964 —aunque algunas versiones sitúan su nacimiento en 1966— en Naranjo de Chila, en el estado de Michoacán, creció en la región de Tierra Caliente. Durante su juventud emigró a Estados Unidos, donde fue condenado en la década de 1990 a tres años de prisión por conspiración para distribuir heroína. Tras cumplir su condena, regresó a México, tuvo un breve paso por la policía local y posteriormente se integró al Cártel del Milenio como sicario.

La fragmentación del Cártel del Milenio tras la muerte de su líder abrió el camino para que Oseguera consolidara su propio grupo: el Cártel de Jalisco Nueva Generación. Bajo su mando, el CJNG pasó de ser una facción menor a convertirse en una de las organizaciones criminales más violentas y expansivas del país. Amplió su presencia en estados como Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Veracruz y Chiapas, enfrentándose a rivales como Los Zetas y Caballeros Templarios.

El CJNG diversificó sus actividades ilícitas, especializándose en el tráfico de drogas sintéticas, cocaína y heroína, además de incursionar en el robo de combustible y la trata de personas. Sus operaciones se extendieron a través de rutas del Pacífico y establecieron vínculos con redes criminales en Colombia, Perú y Bolivia, así como en Estados Unidos. Parte fundamental de su estructura financiera fue el apoyo del grupo conocido como Los Cuinis, encargado del lavado de dinero.

Las investigaciones también lo vincularon con el asesinato de políticos y funcionarios mexicanos, en una estrategia destinada a consolidar el control territorial y garantizar impunidad. Durante años logró evadir operativos militares y de seguridad, fortaleciendo su imagen de líder escurridizo.

Su muerte deja un vacío de poder en el CJNG y abre interrogantes sobre la sucesión dentro del cártel y la posible reconfiguración del mapa criminal en México. Para analistas, el fin de “El Mencho” no implica necesariamente el debilitamiento inmediato del crimen organizado, pero sí marca el cierre de un ciclo dominado por figuras que concentraron poder durante décadas..

Fuente: C3