Esta semana se realizó un homenaje al Mayor Amado Ramón Cañete, del cuartel de Bomberos Voluntarios de la ciudad de Mercedes, un hombre que prefiere estar en el cuartel que en su casa.
El salón comedor del cuartel desde ahora lleva su nombre por su dedicación y permanencia en la institución.
Cañete contó a Tumercedes y Paiubre que lleva 36 años como bombero y alrededor de 30 dentro del cuartel. "Yo estoy muy emocionado porque por lo menos me hicieron en vida el homenaje, porque hay muchos que te lo hacen cuando estás muerto".
"Estoy muy agradecido a esta comisión y a mis compañeros porque no pensé que me iban a hacer este homenaje, que consistió en ponerle mi nombre a una parte del cuartel", dijo.
"Acá me siento bien, tengo todo, me hacen sentir como en mi casa y cuando me enfermo se preocupan por mí", expresó.
Además mencionó que muchas cosas que vio en las salidas de emergencia lo han marcado en su vida. "Hemos tenido que estar en accidentes muy graves y en incendios, he visto de todo".
Al ser preguntado qué lo motivó a sumarse al cuartel, respondió: "Cuando yo vine, primero tenía miedo, como cualquier persona, y mi mamá no quería, pero yo creo que en la vida uno tiene marcado qué va a hacer, por eso creo que me quedé todos estos años".
Mientras miraba una foto histórica del cuartel donde aparece con varias personas que fueron bomberos, dijo: "De todos ellos soy el único que me quedé y sigo acompañando a los nuevos, yo salgo como cualquier bombero, voy a los incendios a la par de ellos".

Amado es un hombre que está los 7 días de la semana y las 24 horas disponible para la comunidad. "A mí me van a encontrar en el cuartel hasta los domingos, y como siempre estoy, soy el primero en salir a todas las emergencias con un móvil. Tengo una buena vista a esta edad (65 años), no uso anteojos y eso me ayuda".
"Me voy a quedar en el cuartel hasta el último aliento, porque cuando me voy a mi casa ya no me hallo y vuelvo porque creo que es para mi bien, porque si me quedo y no hago esta actividad me voy a venir abajo, me gusta estar en movimiento y familia ya no tengo más, tengo solamente una sobrina", dijo.

Visiblemente emocionado expresó que recuerda a muchos camaradas, pero en especial a Martín Elías. "Yo de él aprendí un montón, tengo muchos recuerdos del tipo, para mí fue excelente, andábamos para todos lados".
Durante la nota le preguntamos a quién se encomienda cuando sale a una emergencia. "Yo cuando estuve enfermo y me sané le prometí al Gaucho que me iba a tatuar su imagen y por eso lo tengo en el brazo izquierdo, lo llevo a todos lados y él me cuidó cuando me chocaron en la ruta hace unos años atrás, que fue un camión y no sufrí ningún rasguño".

El Jefe de Bomberos
Joaquín Obes, sobre este homenaje, afirmó que fue una iniciativa del vicepresidente de la Asociación, el señor Abel Hid Semhan. "Por eso se hizo la placa y decidimos homenajearlo por sus 36 años de servicios ininterrumpidos, por eso invitamos a algunos ex bomberos, pero fue algo sencillo donde compartimos una cena con el cuerpo activo".
"Yo creo que todos los reconocimientos para los bomberos deben ser en vida, tanto para Cañete como para todo el personal", dijo.
"A Cañete lo apreciamos mucho y es nuestro comodín, además es una persona que siempre se adaptó a las nuevas cosas, si bien hay mucha tecnología y herramientas nuevas, él aprende a la par de los bomberos jóvenes. “Además pasaron varias jefaturas y comisiones directivas y él siempre estuvo firme", expresó.