Nacional, Friday 13 de March de 2026

El sargento Luis Alejandro Azábal, de 56 años y a meses de jubilarse, murió luego de ser baleado cuando acudía a un presunto asalto en una vivienda de Córdoba. 

La inseguridad volvió a golpear con fuerza en la ciudad de Córdoba y terminó en una tragedia. En el barrio Villa Belgrano, un confuso episodio durante un presunto asalto culminó con la muerte de un policía, un vecino acusado de disparar por error y dos delincuentes que lograron escapar tras someter a una familia.

La víctima fue el sargento Luis Alejandro Azábal, de 56 años, instructor de defensa personal en la fuerza y con tres décadas de servicio. El uniformado estaba a pocos meses de retirarse, ya que en julio próximo tenía previsto iniciar su jubilación.

El hecho ocurrió el jueves alrededor de las 21, cuando un llamado al 911 alertó sobre movimientos sospechosos en una vivienda ubicada en Nepper al 5500. La alarma comunitaria del barrio había sido activada tras advertirse la posible presencia de delincuentes en el domicilio.

Según la investigación judicial, al menos dos ladrones habían ingresado a la vivienda donde se encontraba un matrimonio. Armados con un cuchillo, redujeron a la pareja, los maniataron y comenzaron a exigir una importante suma de dinero.

Los asaltantes alcanzaron a llevarse mil dólares y algunos objetos de valor, pero su plan cambió cuando escucharon ruidos en el frente de la casa. Ante la posible llegada de vecinos o de la Policía, escaparon hacia el patio, treparon por el techo y se descolgaron por una esquina. Hasta el momento no fueron identificados ni detenidos.

En medio de la tensión, el dueño de la vivienda, Paolo Zambelli, de 39 años y empresario del rubro tecnológico, logró liberarse de las ataduras. El hombre practica tiro deportivo como hobby y, tras subir a la planta alta de la casa, tomó una pistola calibre 9 milímetros.

De acuerdo con la reconstrucción preliminar del caso, Zambelli creyó que los ruidos que escuchaba en la puerta correspondían a los delincuentes que aún merodeaban la propiedad. Desde una posición elevada se asomó y efectuó varios disparos hacia el frente de la vivienda.

Sin embargo, quienes se encontraban allí eran policías que habían llegado para asistir a la familia tras el alerta al 911.

Uno de los proyectiles impactó en la clavícula del sargento Azábal, justo por encima del chaleco antibalas que llevaba puesto. La bala continuó su trayectoria descendente hasta afectar el corazón.

El policía fue trasladado de urgencia a un sanatorio cercano, donde sufrió cinco paros cardíacos mientras era intervenido quirúrgicamente. Del último ya no pudo recuperarse y falleció poco después.

Azábal era conocido dentro de la fuerza con el apodo de “Bicho”. Aunque años atrás había sido reprendido en un juicio federal por inconsistencias en la detención de un sospechoso acusado de falsificar documentos, continuó desempeñándose en la Policía y era valorado por sus compañeros.

“A pocos meses de jubilarse, no dudó en ingresar a la vivienda para buscar a los ladrones”, señaló un jefe policial al referirse al accionar del sargento.

El caso quedó en manos de la fiscalía de Jorgelina Gutiez. No obstante, debido a que la funcionaria se encuentra de licencia, el fiscal Víctor Chiapero quedó a cargo de las primeras actuaciones.

Esa misma noche, Chiapero ordenó la detención de Zambelli y lo imputó por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. Sin embargo, cerca del mediodía del viernes se dispuso su liberación.

De acuerdo con lo informado por el Ministerio Público Fiscal de Córdoba, el empresario también fue acusado por “tenencia ilegal de arma de guerra”, ya que en la vivienda se secuestraron tres armas de fuego dos pistolas y una escopeta que no estarían declaradas.

Por protocolo, también se incautó el arma reglamentaria del policía fallecido.

El delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego contempla una pena de entre ocho y 25 años de prisión. La defensa de Zambelli, encabezada por la abogada Mónica Picco, anticipó que buscará que se contemplen atenuantes, entre ellos la posible emoción violenta en medio del violento asalto que acababa de sufrir la familia.

Fuente: C3