En el inicio de la Semana Santa, el pontífice lanzó un fuerte mensaje contra la violencia armada y cuestionó a quienes apelan a argumentos religiosos para respaldar conflictos bélicos, en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos e Irán.
En su primera Misa de Domingo de Ramos celebrada en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV rechazó de manera contundente cualquier intento de instrumentalizar a Dios como argumento para justificar la guerra. Ante miles de fieles, el pontífice afirmó que el Creador “no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza”, marcando así una postura clara en medio de un escenario internacional atravesado por conflictos y tensiones crecientes.
Las declaraciones se produjeron en el inicio de su primera Semana Santa como líder de la Iglesia Católica y fueron interpretadas como una respuesta directa al endurecimiento de la política exterior de Estados Unidos y al aumento de las hostilidades con Irán. En ese marco, León XIV insistió en que “Dios rechaza la guerra” y subrayó que “nadie puede usar a Dios para justificar la violencia armada”.
Durante su homilía, el Papa evocó la figura del obispo italiano Antonio “Tonino” Bello, reconocido por su firme oposición a la Guerra del Golfo en los años noventa y por su incansable defensa de la paz. La mención reforzó el mensaje central de su discurso, alineado con una tradición de la Iglesia que promueve la resolución pacífica de los conflictos.
El pronunciamiento del pontífice contrasta con recientes declaraciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien apeló a citas bíblicas para sugerir un respaldo divino a las acciones militares contra el régimen iraní. Este contrapunto evidenció la tensión entre visiones políticas y religiosas en torno al uso de la fuerza.
El contexto global también impactó en las celebraciones religiosas. Mientras en el Vaticano se llevó a cabo la tradicional procesión de palmas, en Jerusalén se suspendió la histórica peregrinación por motivos de seguridad. El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de la ciudad, lamentó la cancelación y señaló que la guerra impidió una de las prácticas más significativas de la Cuaresma.
De este modo, León XIV inauguró la Semana Santa con un llamado urgente a la desescalada de los conflictos y una crítica directa a cualquier intento de legitimar la guerra desde la fe, en un mensaje que resuena más allá del ámbito religioso y se proyecta sobre el escenario político internacional.
Fuente. NA