Un informe conjunto de la UNESCO, UNICEF y la OMS revela que el 50% de los estudiantes del mundo ha sido víctima o victimario de maltrato. Expertos advierten que en Argentina no se convoca a un foro educativo integral desde 1984.
La escuela, que debería ser el refugio seguro para el aprendizaje, se ha transformado en un escenario de vulnerabilidad.
Cifras alarmantes de organismos internacionales exponen una realidad que golpea a la mitad de la población estudiantil global: mil millones de niños y adolescentes de entre 2 y 17 años han sufrido algún tipo de violencia, ya sea física, emocional o abuso sexual, en el ámbito escolar.
Este dato no distingue entre el que padece el acoso y el que lo ejerce. En la estadística del maltrato, ambos roles suman a una problemática que requiere soluciones urgentes desde la raíz.
El reciente y conmocionante episodio en San Cristóbal ha vuelto a encender las alarmas, pero especialistas advierten que la atención mediática suele ser efímera mientras el problema persiste en el día a día de cada barrio.
La escuela como última línea de defensa
Ante la falta de políticas sostenidas, la mirada se posa sobre la institución escolar como la herramienta fundamental para enseñar a controlar la violencia.
El Dr. Andrés Mega, psiquiatra forense, sostiene que es imperativo introducir dos "asignaturas" clave desde la temprana edad: el manejo de la violencia y la educación vial.
Para Mega, ambos ejes son responsables de innumerables muertes y secuelas psicofísicas de por vida.
La propuesta apunta a que la escuela no sea solo un lugar de instrucción académica, sino una instancia donde se aprenda a gestionar los impulsos y a convivir en el respeto.
El "Club de Valientes": cambiar el paradigma del líder
En otros países, como España, se han implementado guías que incluyen estrategias como el "Club de Valientes".
El objetivo es pedagógicamente revolucionario: trabajar para que el violento deje de ser visto como alguien "atractivo" o "poderoso" ante sus pares.
Si el maltratador busca reconocimiento a través de la fuerza, el desafío de la comunidad educativa (docentes, padres, abuelos y vecinos) es quitarle ese estatus y reforzar la figura de quien elige la resolución pacífica de conflictos.
Una deuda histórica: 42 años sin un foro nacional
La reflexión sobre la violencia escolar en Argentina choca con una realidad política desalentadora.
A pesar de los constantes cambios sociales y el aumento de la conflictividad, desde el año 1984 no se convoca en el país a un Congreso Nacional o foro que reúna a toda la comunidad educativa para trazar un plan integral.
Aquel encuentro, realizado durante el gobierno de Raúl Alfonsín, fue el último gran hito donde se discutió qué hacer con el sistema educativo de forma unificada.
Desde entonces, la gestión de recursos y las políticas de prevención han quedado fragmentadas, profundizando la desigualdad entre los sectores más vulnerables y los más favorecidos.
La responsabilidad, coinciden los expertos, también recae en los medios de comunicación.
El desafío actual es pensar más en los chicos que en la noticia, evitando generar una sensación de peligro constante y trabajando para que ir a la escuela deje de ser, para muchos niños, un motivo de miedo.
Fuente: C3