El informe redactado por un sargento el día del hecho reconstruyó las últimas horas de Ángel López, de 4 años. La autopsia reveló múltiples lesiones compatibles con maltrato, mientras la Justicia investiga a la madre y a su pareja por un homicidio agravado.
El 5 de abril de 2026, un parte policial elaborado por el sargento primero Alejandro Arce se convirtió, días más tarde, en una pieza clave para esclarecer la muerte de Ángel López, el niño de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavia como consecuencia de un severo edema cerebral.
Según el informe, personal de la Comisaría Seccional Séptima acudió alrededor de las 8 de la mañana a una vivienda del barrio Zonas de Quintas tras un llamado del servicio de emergencias 107 que alertaba sobre un menor con dificultades respiratorias. Al llegar, los efectivos encontraron al niño descompensado en brazos de un médico, mientras su madre, Mariela Beatriz Altamirano, relataba lo sucedido.
De acuerdo a su versión, el niño se había quedado dormido luego de ser cambiado durante la madrugada. Sin embargo, al notar un silencio inusual, ingresó a la habitación y lo encontró con problemas para respirar. Intentó asistirlo con maniobras de reanimación cardiopulmonar durante más de media hora antes de pedir ayuda.
El traslado al Hospital Regional se concretó a las 8:36. Allí, el cuadro era crítico: el niño estaba inconsciente, sin respuesta a estímulos y con signos vitales extremadamente comprometidos. Pese a los esfuerzos médicos, nunca logró recuperarse.
La autopsia preliminar determinó que la causa de muerte fue un daño cerebral severo producto de un edema generalizado, con signos de hipertensión endocraneana y herniación cerebral. Además, la médica forense detectó más de 20 lesiones internas en la cabeza, compatibles con agresiones intencionales.
Los investigadores apuntan a un posible caso de “síndrome del sacudón”, una forma de maltrato infantil que provoca daños neurológicos graves. Para confirmarlo, esperan estudios complementarios.
La fiscalía sostiene que el niño vivía en un entorno de violencia. En ese contexto, la pareja de la madre, Michel González, fue señalada por su historial de agresiones previas y su conocimiento en artes marciales. Actualmente cumple prisión domiciliaria mientras avanza la investigación.
En paralelo, los fiscales consideran que la madre no fue ajena a la situación y que su conducta podría encuadrarse en un homicidio agravado por el vínculo bajo la figura de comisión por omisión.
El expediente también incorpora testimonios que mencionan antecedentes de maltrato hacia otro hijo de la mujer en Misiones, quien actualmente reside con su padre tras haber perdido la tenencia.
La causa continúa en etapa de recolección de pruebas, con el foco puesto en reconstruir el contexto de violencia que habría derivado en la muerte del niño.