La Legislatura Unicameral inicia un proceso inédito para evaluar el desempeño de los fiscales Di Santo, Miralles y Pizarro. El juicio se da tras nuevos hallazgos en una causa que lleva casi 20 años sin resolución.
La Legislatura Unicameral de Córdoba pondrá en marcha este martes un proceso sin precedentes en la provincia: tres fiscales enfrentarán un jury de enjuiciamiento por presunto mal desempeño y negligencia en la investigación del asesinato de Nora Dalmasso. Los funcionarios señalados son Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, quienes serán evaluados hasta finales de mayo.
El tribunal, presidido por Julieta Rinaldi, estableció un cronograma de cinco audiencias entre el 21 y el 27 de abril. En total, fueron convocados 37 testigos, entre ellos el viudo de la víctima, Marcelo Macarrón, y sus hijos Valentina y Facundo.
“Los cordobeses no nos merecemos que suceda un crimen así, tan horrendo. A esto no lo hacemos por odio ni venganza, sino por la memoria de mi madre”, expresó Facundo Macarrón en declaraciones periodísticas.
La acusación estará a cargo de la fiscal general adjunta Bettina Croppi y se sustenta en un hallazgo reciente, producido luego de que la causa penal prescribiera. El fiscal Pablo Jávega detectó que un perfil genético encontrado en el cuerpo y la bata de Dalmasso coincide con el ADN de Roberto Bárzola, un parquetista que trabajó en la vivienda de la víctima.
Durante mayo, las partes presentarán sus alegatos, y antes del 28 de ese mes el tribunal definirá si los fiscales continúan en sus cargos o si corresponde su destitución por mal desempeño y negligencia grave.
El crimen de Nora Dalmasso ocurrió el 26 de noviembre de 2006 en su casa del barrio Villa Golf, en Río Cuarto. El caso generó una fuerte conmoción social y mediática, y a lo largo de los años estuvo marcado por cambios de hipótesis, imputaciones fallidas y la falta de resultados concluyentes.
Durante la investigación, varios allegados fueron imputados y luego desvinculados, entre ellos su esposo, Marcelo Macarrón, quien fue absuelto en 2022 tras un juicio por jurado popular. A casi dos décadas del crimen, la causa continúa sin un responsable condenado.
En 2024, la investigación recobró impulso tras confirmarse la coincidencia genética con Bárzola, lo que derivó en su imputación y en la revisión del accionar de los fiscales que llevaron adelante el caso desde sus inicios.