Nacional, Tuesday 5 de May de 2026

Una cabina automatizada desarrollada en España desembarca en Argentina con una propuesta que combina bienestar animal, eficiencia operativa y alto potencial de rentabilidad en un mercado en pleno crecimiento.

Cualquiera que haya intentado bañar a un perro en casa conoce el caos que suele desatarse: el animal huye, se esconde, se sacude en el momento menos oportuno y termina dejando a su dueño más mojado que él mismo. En las peluquerías caninas tradicionales, la escena no dista demasiado: el proceso exige tiempo, esfuerzo físico y grandes dosis de paciencia. Frente a ese escenario, una innovación tecnológica propone cambiar las reglas del juego.

Se trata de Lavakan, un sistema de baño automatizado para mascotas que funciona dentro de una cabina de acero inoxidable. Allí, el perro ingresa sin necesidad de forcejeos ni estímulos agresivos como secadores ruidosos. El resultado es un animal limpio, seco y, sobre todo, sin estrés. La propuesta no solo apunta a mejorar la experiencia del baño, sino también a transformar el modelo de negocio en el sector.

El contexto acompaña. Argentina lidera el ranking global de mascotas por habitante: más del 80% de los hogares tiene al menos un animal de compañía, y el 94% de los dueños los considera parte de la familia. Esa relación impulsa un mercado en expansión, que en América Latina proyecta crecer de u$s11.380 millones en 2024 a u$s18.880 millones en 2033.

En ese cruce entre demanda creciente y consumidores cada vez más exigentes es donde Lavakan busca posicionarse. La empresa, de origen español y presencia en 17 países, desembarcó este año en Buenos Aires con su primera base operativa en Palermo, donde ya funcionan tres cabinas.

El sistema fue diseñado desde cero por un equipo interdisciplinario de peluqueros caninos, veterinarios e ingenieros, con el objetivo de priorizar el bienestar animal. Las cabinas, fabricadas íntegramente en acero inoxidable, eliminan superficies peligrosas y utilizan un sistema de secado con doble turbina silenciosa, reduciendo significativamente el estrés auditivo en las mascotas.

El proceso de baño dura entre 30 minutos y una hora, dependiendo del tamaño, tipo de pelo y comportamiento del animal. Además, ofrece tres modalidades de uso: autoservicio, asistencia parcial o manejo completamente manual. Esta flexibilidad permite adaptarse a cada caso particular.

Uno de los diferenciales más destacados es la incorporación de ozonoterapia, un tratamiento natural con propiedades bactericidas y cicatrizantes, especialmente útil para mascotas con problemas dermatológicos. A esto se suman shampoos veganos formulados según las características de cada perro, elevando la experiencia hacia un concepto de “Pet Spa”.

Desde el punto de vista del negocio, la inversión inicial por cabina oscila entre u$s55.000 y u$s75.000, con un período estimado de recupero de tres años. Según la empresa, el equipo puede amortizarse incluso con un volumen bajo de uso diario. El ticket promedio ronda los $45.000 por baño, lo que posiciona al servicio en un segmento medio-alto del mercado.

Lavakan ofrece modelos de licencia y franquicia, y prevé comenzar el ensamblaje local en 2027, lo que permitiría reducir costos y acelerar la expansión. La operación se apoya en una aplicación propia que permite monitorear en tiempo real la actividad, gestionar clientes y optimizar el rendimiento del negocio.

En un sector que aún funciona mayormente con métodos tradicionales, la incorporación de tecnología, automatización y enfoque en el bienestar animal marca una diferencia clara. Para emprendedores, el modelo presenta una combinación atractiva: demanda sostenida, ticket validado y escalabilidad. Para los dueños de mascotas, la promesa es simple pero potente: menos estrés, más cuidado.