Nacional, Thursday 14 de May de 2026

Juan, comerciante del barrio desde hace más de diez años, decidió pasar las noches dentro de su carnicería luego de una seguidilla de hechos delictivos. Denunció que la inseguridad “cada vez es más fuerte” y cuestionó la falta de respuestas.

La inseguridad golpea con fuerza en Tolosa y obliga a los vecinos a tomar medidas extremas para proteger su trabajo. Juan, dueño de una carnicería de la zona, decidió comenzar a dormir dentro de su comercio después de sufrir cuatro robos durante abril.

“En cuatro semanas me robaron cuatro veces”, contó el comerciante en diálogo con Cadena 3, al explicar la difícil situación que atraviesa. Según relató, pese a contar con rejas, alarmas y distintas medidas de seguridad, los delincuentes continuaron atacando el local. “Aunque tengas rejas, alarma y todo lo que puedas poner, parece que es poco”, lamentó.

El hecho que terminó de impulsarlo a permanecer por las noches en el negocio ocurrió cuando delincuentes le sustrajeron mercadería y equipamiento fundamental para el funcionamiento diario. “La última vez me robaron carne y el motor de frío de la cámara”, explicó.

Desde entonces, Juan asegura que lleva casi tres semanas durmiendo dentro del comercio para evitar nuevos robos. “No me queda otra más que quedarme ahí y que venga lo que venga”, expresó.

La decisión ya tuvo consecuencias directas. Días atrás logró frustrar un nuevo intento de robo tras escuchar la alarma durante la madrugada. “Vinieron, se treparon, sonó la alarma, me levanté y se escaparon”, relató. Sin embargo, remarcó que los delincuentes actúan sin temor: “No les importa que suenen las alarmas”.

El comerciante también recordó otro episodio violento en el que consiguió recuperar la bicicleta de su hija, previamente robada. “Le pude sacar la bici porque tenía un hierro para defenderme”, contó.

Juan trabaja desde hace más de una década en el barrio y afirmó que el deterioro de la seguridad comenzó aproximadamente hace un año. Además, vinculó el incremento de los delitos con cambios ocurridos en la zona tras la instalación de viviendas comunales cercanas. “No digo que sea toda la gente, pero ahí empezaron los problemas”, señaló.

También cuestionó las demoras para realizar denuncias policiales y aseguró que junto a un vecino debieron esperar varias horas en la comisaría. “Había dos o tres horas de cola para hacer la denuncia”, sostuvo.

En medio de la preocupación, Juan contó además que tiene un hijo de 13 años con discapacidad y agradeció la ayuda recibida tras la difusión pública de su historia. “Estoy consiguiendo ayuda para él gracias a que esto se difundió”, afirmó.

A pesar del cansancio y la angustia, aseguró que intenta mantenerse firme para sostener su trabajo y a su familia. “No quiero ponerme para atrás”, concluyó.

Fuente: C3