Fue rescatada por personal de la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica de Curuzú Cuatiá tras haber sido robada. Como no pudieron determinar quién era su madre, los efectivos se encargan de alimentarla, abrigarla y cuidarla para que pueda recuperarse.
Hace unos días, personal de la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica de Curuzú Cuatiá rescató a una ternerita de muy pocos días de vida que había sido robada. La pequeña, a la que llamaron Lola, quedó sin la posibilidad de amamantarse al no poder determinarse cuál era su madre.
A esa edad, la alimentación es fundamental para su desarrollo y recuperación. Por eso, los policías rurales decidieron acompañarla y darle los cuidados necesarios para que pueda salir adelante.
Desde entonces, los efectivos se encargan de alimentarla cada vez que lo necesita, controlar su estado, abrigarla y brindarle atención permanente. Entre mamaderas y caricias, también intentan darle ese calor que hoy no puede recibir de su madre.
Con el paso de los días, Lola fue ganándose un lugar especial dentro de la Unidad, donde todos siguen de cerca su evolución.
Ahora, el objetivo es que continúe comiendo, creciendo y aferrándose a la vida. Mientras Lola tenga ganas de seguir, habrá un grupo de policías rurales dispuesto a acompañarla en esta lucha hasta que pueda recuperarse.