Nacional, Thursday 22 de October de 2026

La distancia entre sus patas y la corriente que se propaga por el suelo pueden generar lesiones mortales. El episodio en el Jockey Club de San Isidro, donde murieron cuatro yeguas de polo, volvió a poner el foco en este fenómeno.

La muerte de cuatro yeguas de polo tras la caída de un rayo en el Jockey Club de San Isidro reavivó el debate sobre los riesgos que enfrentan los caballos durante las tormentas eléctricas. Aunque muchas veces se asocia el peligro solo con un impacto directo, la realidad es más compleja: estos animales pueden sufrir lesiones graves o mortales por la corriente que se propaga a través del suelo.

El mecanismo principal se conoce como corriente de tierra o potencial de paso. Cuando un rayo impacta en el suelo, la electricidad se dispersa desde el punto de contacto y genera diferencias de tensión entre los lugares donde el animal apoya las extremidades. Debido a su tamaño y a la distancia entre las patas delanteras y traseras, los caballos son particularmente sensibles a este fenómeno.

Si la corriente ingresa por una pata y sale por otra, puede atravesar el cuerpo y afectar órganos vitales, incluido el corazón. En los casos más graves, provoca un paro cardíaco o respiratorio y causa la muerte de forma inmediata. Según el Manual Veterinario Merck, este es uno de los principales factores de riesgo en animales de gran porte.

Otros mecanismos de lesión

Además de la corriente de tierra, existen otras vías por las que un rayo puede afectar a los caballos:

 

• Impacto directo: el rayo alcanza al animal.

• Descarga lateral: parte de la corriente salta desde un objeto impactado hacia un animal cercano.

• Contacto con un elemento electrificado: el caballo toca una estructura conductora alcanzada por el rayo.

El tipo de suelo y su grado de humedad también influyen. Los terrenos húmedos y las zonas cercanas a árboles o estructuras elevadas pueden ampliar el área de riesgo.

Cómo reducir el peligro

La prevención comienza con el seguimiento del pronóstico meteorológico y la adopción de medidas anticipadas. Las principales recomendaciones son:

 

• Suspender las actividades al aire libre ante la previsión de tormentas eléctricas.

• Trasladar a los caballos a un refugio seguro (preferentemente un edificio cerrado con protección contra rayos) antes de que se desate la tormenta.

• Evitar que permanezcan bajo árboles aislados, en campos abiertos o cerca de estructuras elevadas.

• No utilizar cercos metálicos u otros elementos conductores como refugio.

• Contar con un plan de emergencia y solicitar asistencia veterinaria ante cualquier sospecha de descarga, incluso si el animal se levanta y parece recuperado.

Las lesiones no siempre dejan marcas externas visibles. Por eso, la ausencia de quemaduras no descarta que el caballo haya sufrido una descarga y necesite evaluación profesional.

El episodio de San Isidro, ocurrido en plena práctica en la cancha 6, recuerda que las tormentas eléctricas representan un riesgo real para los equinos y que la anticipación es la mejor herramienta de protección.

Fuente: C3