La rápida intervención de efectivos de la Comisaría 22ª Urbana y las maniobras de primeros auxilios permitieron que el pequeño recuperara la respiración tras sufrir un presunto atragantamiento. Fue trasladado de urgencia al Hospital Pediátrico Juan Pablo II, donde recibió atención médica.
Un rápido accionar policial fue clave para salvar la vida de un niño de tan solo 3 años que se encontraba inconsciente y con dificultades para respirar, aparentemente a raíz de un atragantamiento. El procedimiento se registró durante la tarde del jueves 29 de octubre, en la ciudad de Corrientes.
El hecho ocurrió mientras efectivos de la Comisaría Vigésimo Segunda Urbana realizaban recorridas preventivas por calle César Álvarez. Al llegar a la intersección con Pedro Moresi, fueron alertados por un grupo de personas que solicitaban ayuda desesperadamente.
Al detener la marcha del móvil policial, una mujer se acercó con el pequeño en brazos. El niño se encontraba inconsciente y presentaba dificultades respiratorias, aparentemente por una obstrucción de las vías aéreas.
Ante la gravedad de la situación, los uniformados actuaron de inmediato para asistirlo y trasladarlo de urgencia a un centro de salud.
El sargento primero Ramón Ojeda asistió a la mujer para que abordara el patrullero y solicitó apoyo a través del Sistema Integral de Seguridad 911. Mientras tanto, el cabo primero Marcelo Molina condujo el móvil policial y la cabo Maira González comenzó a practicarle al pequeño maniobras de desobstrucción de las vías respiratorias.
Durante el trayecto, la intervención de la uniformada permitió que el niño expulsara material por la boca y recuperara la respiración y la respuesta a los estímulos.
Finalmente, el pequeño fue trasladado al Hospital Pediátrico Juan Pablo II, donde recibió atención médica especializada y quedó en observación en el servicio de emergencias.
Desde la Policía de Corrientes destacaron el compromiso, la preparación y la vocación de servicio de los efectivos intervinientes, cuya rápida respuesta resultó fundamental para preservar la vida del niño.
El procedimiento pone de relieve la importancia de la capacitación en primeros auxilios y de la capacidad de respuesta ante situaciones críticas, en las que actuar con rapidez puede marcar la diferencia.